Lo cierto es que hace tiempo que me dí cuenta

Lo cierto es que hace tiempo que me dí cuenta,
que puedo ver cosas que el resto de gente no puede.

Para ello el único secreto que sigo es matar los prejuicios que a veces me aprietan tanto como un estrecho collar rodeando mi cuello y amarrado sin posibilidad de escapatoria a una triste vida burguesa a modo de pinchos puntiagudos que impiden que la sana imaginación se acerque y se cuele en mis ojos para poder ver otros mundos.

Y así, muertos los prejuicios,

puedo llegar a ver dos soles cuando miro al cielo,
justo como en uno de los cielos de un cuadro de Van Gogh.

Puedo salir por la noche,
tener la oportunidad de pisar la luna,
sin cámaras que me graben para cuestionarme.

Puedo tumbarme encima de un césped,
a la sombra de una palmera malagueña,
en mitad de un parque andaluz,
leer poesías de amor,
y sentir la brisa del mar calmando suavemente mis sentimientos de desamor que aún consiguen sobrevivir en alguna oscura cueva instalada en la sombra que produce mi corazón.

Las olas con su repetitiva canción apagan mis ardientes ganas de levantarme y salir corriendo hasta llegar donde tú estés.

El tacto de mi piel con la calurosa pero fina arena de playa,
me recuerda tanto al momento en el que por primera nos dimos las manos, que me es imposible que no se me pasé por la cabeza besarla desenfrenadamente con mis labios.

La arena oscura bañada por la orilla del mar,
se parece tanto al color de tu piel,
que no me queda más remedio que tumbarme rendido sobre ella,
y acariciarla con mis manos igual que si estuviese pintando un bello cuadro con ellas,
sobre un lienzo tan delicado que es posible que con solo un mal pensamiento se pueda romper.

Puedo mirar al mar,
y ver cómo la orilla acaricia mi cuerpo,
igual que tus ojos a veces consiguen acariciarme cuando me besas.

Y en esas salvajes aguas,
que es de lo poco salvaje que va quedando en este mundo,
consigo introducir mi osado cuerpo y mi quemada mente,
para poder refrescarla.
Igual que mi quemada mente se refresca al encontrar en medio de la locura de este mundo tus ojos,
a modo de faros,
que me indican por dónde orientar mi renqueante rumbo.

Puedo soñar cambiar el mundo
y cuando despierto intento que el sueño sea real.

Puedo ver un ladrón bueno
y un príncipe malo.

Puedo ser infeliz en un palacio
y feliz en una chabola.

Puedo ver un pez volando justo en la cresta de una ola
y una gaviota nadando por el aire.

Puedo ver nudistas haciendo nudismo vestidos por pudor a dejar sus emociones al descubierto,
y gente vestida haciendo nudismo al dejar libres sus sentimientos.

Puedo ver animales amando a seres humanos
y seres humanos odiando a todo tipo de seres vivos.

Puedo preguntarme si lo importante para un animal es preguntarse si tiene la capacidad de entender,
o bien,
lo importante es preguntarse si tiene la capacidad de sufrir.

En definitiva,
puedo ver lo que yo desee en cada instante,
pero me gustaría estar ciego para poder ver sólo lo que el resto del mundo es capaz,
si es que tus ojos no están a mi lado para poder compartir y disfrutar esas imágenes que sólo tú y yo conseguimos imaginar.

2 comentarios to “Lo cierto es que hace tiempo que me dí cuenta”

  1. Alcaudoncillo Says:

    Cierto es que en el silencio se encuentran las respuestas y que los prejuiciosos pensamientos nos nublan la mente. Y si soñamos con la utopía, hagámosla realidad al despertarnos. Sigamos caminando, tratando de entender. Un saludo.

  2. xarleen Says:

    Hace dos semanas sentí algo, qué algo iba a pasar… y pasó.

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