Ciudadanos insatisfechos eternamente

<<Me la veía pequeña cuando la comparaba con el resto de chicos del gimnasio en las duchas>>. Sin lugar a dudas, me sentía identificado con el protagonista de aquel anuncio de alargadores de penes, por eso, sin pensarlo dos veces encargué ese alargador por Internet. Justo después fui a ver un piso para decidir si lo alquilaba para el curso el viene. Teníais que haber visto a la casera, era una rubia impresionante, de 2.15 metros de altura, y unas piernas de vicio. El flechazo fue instantáneo, y en ese mismo instante se desató la pasión.

– Pero yo mido 1.60, -le dije yo-

-El tamaño no importa, -me contestó-

Justo después de aquel primer amoroso encuentro corrí desesperadamente hacia mi ordenador, había entendido el mensaje a la perfección, <<el tamaño no importa>>, un tipo tan inteligente como yo había sido capaz de leer entre líneas en esa frase. Inmediatamente después cancelé la compra del alargador de penes, sin embargo encargué un alargador de piernas para intentar alargar mi altura.

Una respuesta to “Ciudadanos insatisfechos eternamente”

  1. Arioleta Says:

    Jajajajajajaajajajja…
    Genial, simplemente genial.

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