Corazón de oveja

Recuerdo que un día iba andando por la calle y me encontré en la acera un corazón de oveja, decidí cambiarlo por el mío para ver si experimentaba cosas raras, y a los pocos minutos experimenté sensaciones que no me habían ocurrido antes, por ejemplo, no era capaz de tener opiniones propias, decía y hacía lo mismo que los demás. Intentaba nos destacar y la mejor forma para ello era dejarme llevar por el resto. En un minuto de lucidez, conseguí ponerme mi corazón anterior, y el corazón de oveja lo dejé donde me lo encontré. Seguidamente denuncié a la seguridad social, porque tengo la sospecha que a los recién nacidos se les cambia el corazón por el de una oveja.

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