Aquellos cabrones

Me quedé sin trabajo y no pude seguir pagando la hipoteca, aquellos cabrones me echaron de casa como si fuera un perro. Desesperado y sin nada que perder empecé a construirme una casa de arena en la playa, primero el sofá, luego una mesita, un jarrón y así hasta terminar por el techo. Aquella casa agradó mucho a la gente, tanto, que pronto me hice el más importante empresario a costa de fabricar y vender casitas como esa. La semana pasada tuve que echar a un cabrón que no era capaz de pagarme la hipoteca.

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