Espejito, espejito mágico …, y raro

En aquel piso tan pequeño y compartido con tanta gente el único sitio donde podía escribir era el baño, justo enfrente del espejo. Pero aquel espejo tenía algo raro, cuando intentaba escribir, había veces, que se me caían las orejas, otras veces, los ojos, un día me miré al espejo y era tan transparente que pude ver mis huesos, otro día cuando estaba a punto de terminar un poema de amor, vomité mi corazón y hasta pude ver mi nombre escrito en él. Otra vez se me cayó la lengua, y no pude ni quejarme. Pero la gota que colmó el vaso fue cuando empecé a toser sin parar y por la nariz a través de un estornudo me salieron los pulmones, teniendo que ser salvado por un boca a boca que me realizó mi perro, no sé cuál de las dos cosas me sentó peor. Así que, hablé seriamente con mi espejo, le dije que me dejara escribir en paz, que no podíamos seguir así. Nos dimos la mano como señal de paz, y así fue que pude escribir éste mi primer microrrelato.

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