La marca de tus ojos

El otro día,

miré tanto tiempo fijamente tus ojos,

que se me quedaron dos marquitas azules,

pegadas a las míos.

Justo la misma marca dorada negra

que queda en los ojos después de mirar

fijamente al sol.

Y el resto del día,

anduve sufriendo,

porque donde fijaba la vista,

veía la marca de tus ojos,

pero solo era la marca de tus ojos,

no eras tú.

Intenté despegarme

de esta marca azul de tus ojos,

echándome agua,

restregándome con las manos,

y por fin,

llorando,

pero nada de nada.

Entonces abatido y desolado

me fui a dormir.

Y de repente,

encontré consuelo,

porque aunque cerraba mis párpados,

allí seguía,

la marca de tus ojos,

así que al menos,

tus ojos

aquella noche,

durmieron junto a mí.

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